
Miles de hilos que penden y de pronto se transforman en cuadros, triángulos, desvían su camino, se deshilachan, se rompen. Millones de impulsos que cambian de ritmo.
El paradigma del espacio-tiempo se diluye, el umbral que separa la realidad y la irrealidad se convierte en una levísima pendiente, por la que se circula libre y con facilidad. No se activan los mecanismos defensivos, te enfrentas a un yo interno que vive en una continuidad permanente y que no necesita defenderse, porque esa indefensión es su forma de existencia.
No hay oscuridad, es otra manera de percibir, desconocida. ¿Es la búsqueda del yo interior, la búsqueda del mito?.
"Hoy en día la mayoría de las personas se identifican casi exclusivamente con su mente consciente y creen que solo son aquello que saben de sí mismos. El racionalismo y el pensamiento doctrinario son la enfermedad de nuestro tiempo; pretenden que tienen todas las respuestas" Memorias, sueños y reflexiones. Carl Jung