"Un niño ve a diario al ir a la escuela por un escaparate de cristal a un hombre golpeando una piedra, se queda siempre parado allí. Un día el escultor lo invita a pasar; contemplando su trabajo a punto de terminar, le mira asombrado: Dígame, Sr., ¿cómo sabía que en esa roca había un caballo?"
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Quizá la paz interior se comience a encontrar cuando uno se va deshaciendo de las falsas ilusiones y encuentra las reales, bellas y propias; para llegar a ser lo que se es -que diría N. La quietud como avance, la aceptación del sufrimiento como avance, disfrutar lo extraordinario, que es siempre lo cotidiano.
...Shine on until tomorrowww, lettt it beee...
ResponderSuprimirBienvenido volianihil :)
ResponderSuprimirPues sí, mi querida Mita. Lo mejor es disfrutar de lo cotidiano, porque ahí reside lo extraordinario.
ResponderSuprimirUn beso
Y no dejar que sea rutinario, querida Mita.
ResponderSuprimir¡Qué preciosa ingenuidad la del niño!
Lo guardaré para contarlo.
Muchos besos
Lo del niño no recuerdo de dónde es, pero de la escuela de Karlfried Dürckheim seguro.
ResponderSuprimirLo cierto es que yo no tengo ese prejuicio contra la rutina; si te has pasado años luchando por tenerla, acabas encontrándola ingenuamente estupenda.
Besos a las dos
Sí, como Mioguel Angel, que afirmaba que él sólo extraía al Moises de la piedra en la que ya estaba
ResponderSuprimirPues a lo mejor es verdad, Periquito, porque ...no se puede sacar de donde no hay,¿no?
ResponderSuprimirBesos de buenos días
Disfrutar lo cotidiano como si de lo último se tratase, sí.
ResponderSuprimirComo para aburrirse con el día a día...
Besos, Mita.
Síii, eso me gusta mucho, Eva
ResponderSuprimirje t´embrasse
Mi hija me dijo eso mismo una vez, de un papel y un dibujo, y me dejó completamente desarmado, desconcertado, como si hubiese querido engañarla y como si ella, después de todo, fuese capaz de comprender algo que a mí se me escapaba. Fue toda una lección, y nunca pierdo la oportunidad de someter mis dibujos a su mirada.
ResponderSuprimir:) Beso, Ismo
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